Habitar la excepción: pensamientos sin cuarentena (I)

Por: Amador Fernández Savater
16 marzo, 2020
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¿Gestionar o transformar?

Quién se hace cargo de lo que pasa, cómo y para qué, en cada crisis, en cada disfuncionamiento, en cada perturbación del sistema.

Se puede gestionar: la idea de la gestión es la “regulación” de lo que pasa para “volver a la normalidad”. Lo que pasa es un hecho aislado y sin historia, se puede conjurar y neutralizar. Las respuestas a la crisis en cuestión se dan en el mismo marco de lo existente.

Un “poder de salvación” administra nuestro miedo y nos promete la supervivencia a cambio de obediencia. La supervivencia, por cierto, será sólo de los más aptos. Porque la lucha de clases -o el conflicto social, si queremos hablar de otra manera- atraviesa en verdad la gestión y las medidas. Hay “inmunizados” (que se pueden proteger) y “expuestos” (que enfrentan las crisis a pelo y caen como moscas, objetos de las propias medidas de “salvación del cuerpo colectivo”: recortes, etc.). 

La “gestión” es un bucle: oculta y tapa las preguntas radicales sobre las causas y las condiciones de los desastres y así las reproduce, preparando de tal modo nuevos episodios desastrosos.

Transformar significa hacer aparecer nuevos juegos de preguntas y respuestas, nuevas maneras de pensar y actuar, nuevas lógicas para pensar-hacer sobre los problemas (crisis económicas, crisis migratorias, crisis ecológicas, femicidios) desde otro marco. Un marco distinto, para respuestas distintas.

Transformar significa habitar la excepción.

Habitar la situación, no dejarse simplemente gestionar. ¿Qué significa? Poblar la situación de nuestras preguntas, nuestros pensamientos, nuestras necesidades, nuestros deseos, nuestros saberes, nuestras redes de afecto…

Habitar, estar presentes, no ser sólo espectadores o consumidores o víctimas de las decisiones de otros, sino sentir, pensar y crear a partir de lo que pasa, darle valor, compartirlo, hacer con ello mundo y vida.

De ahí saldrán los rudimentos para nuevos juegos de preguntas y respuestas, nuevas lógicas, nuevas ganas, nuevos marcos. Habitar la crisis, para no volver simplemente a la normalidad. 

¿Quién define la situación?

La gestión instala un monopolio sobre la descripción de lo que pasa: “es así”, “obediencia o muerte”. Quien tiene el monopolio de interpretación -y de la experimentación práctica consecuente- tiene el poder.

Lo interesante de que haya distintas interpretaciones a la crisis del coronavirus es que abre fisuras en ese monopolio. Podemos ver que no hay una sola interpretación (científica, neutral, universal), sino distintas respuestas que arraigan en distintas visiones y cálculos político-económicos. Lo que se presenta como “neutro” es una hipótesis y una decisión sobre la realidad. La gestión del virus nos hace ver a la ciencia mezclada con las diferentes formas de “gubernamentalidad” (distintos cálculos político-económicos). Hay matices, discrepancias, conflictos incluso.

Cada descripción de la realidad (y cada respuesta a la crisis) no es sólo una hipótesis científica-universal, sino que incorpora una serie de valores, una dimensión ética referida a formas de vida. Lo que importa y lo que no importa, lo que debe defendido y lo que no, lo que hay que preservar y lo que se puede desechar.

Pensar ciencia + ética no significa una contra la otra, sino una con la otra en distintas alianzas y combinaciones. Cada descripción incorpora un mundo. ¿Qué respuesta damos? ¿Qué mundo queremos?

La izquierda en el poder

¿Qué oportunidades ofrece la izquierda en el poder? Podemos pensarlo así: el cálculo coste-beneficio en que consiste toda gubernamentalidad se hace más poroso a demandas no solo económicas (como la defensa del trabajo, del salario, de los derechos, de lo público-común, etc.). La gestión no es entonces (sólo) empresarial-securitaria, sino que se puede afectar por otros valores y formas de vida. Ahora mismo por ejemplo puede tener un gran “coste” político cualquier desconsideración a la sanidad pública.

¿Qué peligros tiene la izquierda en el poder? Los clásicos: la intensificación de las lógicas de delegación y representación (“ya se ocupan los buenos en mi lugar”) y mantener ciertas ilusiones sobre el mundo en que vivimos (transiciones energéticas, ciudadanismo, desarrollo sostenible) que obstaculicen el surgimiento de nuevos juegos de preguntas-respuestas que cuestionen el mismo marco en que se desarrolla hoy la vida.

Que aflore la autonomía de las voces afectadas, la autonomía del pensamiento y la acción, la autonomía de las redes y los saberes. No contra nadie, puede haber conflicto y cooperación desde la autonomía, pero tampoco sometida a nadie.

* Notas dispersas a partir de conversaciones y lecturas de estos días, con Jun Fujita, Marta y Natasa, amigxs de los talleres, Diego Sztulwark, Fredric Neyrat, Alain Brossat, Tiqqun-Comité Invisible, Blanchot, etc. Se apoyan sobre todo en a lectura de unas cuentas páginas de Llamamiento (Acuarela, 2008)

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FAV
FAV
8 meses hace

Más interesante sería hacer un análisis sobre la importancia del Estado en situaciones como las que vivimos. Cómo se reparte el poder suena como que la situación ha sido superada y estamos todos vivos y felices, una visión que no tiene en cuenta la precariedad que tiene la vida, las contingencias, lo azaroso que tiene la vida.

Mel Libé
Mel Libé
8 meses hace

Sabes que al leer las primeras partes del articulo me emocioné porque pensé que finalmente alguien se focalizaba en poner en palabras algo que siento profundamente, que es la necesidad de reflexión y consciencia individual sobre la situación. No solo de la pandemia sino de nuestra situación política económica social de la estamos moldeados a tal punto que extrañamos trabajar.
Creo que debemos usar este tiempo y aislamiento para imaginarnos como queremos vivir, pensar en ello y proyectarlo.
Independientemente de sistemas politicos de izquierda-derecha, nuestro sistema NO funciona!

Cosmo
Cosmo
8 meses hace
Reply to  Mel Libé

Simplemente, prefecto.

Carlus
Carlus
8 meses hace

Entropía social: Un gobierno caótico del caos esconde un orden de intereses nada caótico…

Carlus
Carlus
8 meses hace

Entropía social: Cuando percibimos colectivamente el caos y la inseguridad ante las estructuras estatales, ello es indicativo de alta nuclearización y complejización en zonas mucho mas específicas de orden y seguridad mas alla de las estructuras estatales

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Amador Fernández-Savater

Mezcla actividades intelectuales y políticas. Publicó un libro de ensayos en 1999 (Filosofía y acción, Editorialímite, Santander). Participa en la editorial Acuarela Libros desde su fundación hace ahora 10 años. Acuarela ha sido una de las primeras editoriales en proteger sistemáticamente sus libros con las licencias Creative Commons, con resultados muy positivos a todos los niveles. Ha co-dirigido los últimos años la revista Archipiélago y ha participado activamente en varios movimientos sociales (estudiantil, antiglobalización, copyleft, no a la guerra, V de Vivienda…). Es co-autor de un libro sobre la experiencia de la Red Ciudadana tras el 11-M (Acuarela Libros A. Machado, Madrid, 2008).

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